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Fuera de la norma: Artistas no binarios forman su propia constelación

En la exposición internacional “Cuir”, que se puede ver a través de las plataformas digitales de Isabel Croxatto Galería, cultores de diversas disciplinas exploran temas como la construcción de identidad, la noción de familia queer, el erotismo y los valores plásticos.

Por: Valentina Alfaro Lizama

Viernes, 19 de febrero de 2021

 

SEXUALIDAD ADULTA

Resulta sorprendente averiguar que las obras del artista estadounidense Aaron McIntosh fueron inspiradas o sugeridas por la teoría del apego infantil postulada por el psiquiatra D.W. Winnicot. Este especialista afirmó que los niños pequeños, cuando están en búsqueda de su propia identidad y autonomía, recurren a “objetos transitorios”, como mantas u osos de peluche, para reconocer la frontera entre el “yo” y el “no-yo”.

 

Las creaciones de McIntosh, por el contrario, no tienen nada de infantil, sino que muestran un marcado carácter adulto, explorando una sexualidad inquieta que se alimenta de la pornografía y el fetichismo. En sus trabajos aparecen prendas de vestir y artículos recreativos asociados a la cultura homosexual. Pintados con acuarela, con un estilo realista, estos elementos parecen flotar en el aire debido a que sus usuarios son invisibles. La presencia humana, de esa manera, queda sugerida en las arrugas y dobleces de una chaqueta de cuero o en los pliegues y tensiones en la correa de un juguete sexual, mientras que en los fondos de las escenas se aprecia un color rosa que evoca la materialidad de una manta de bebé.

 

“Mis objetos de transición no están enraizados en la infancia, sino que examinan el lento despliegue de la sexualidad adulta, el erotismo y los deseos discursivos. Uso figuras humanas siluetadas que tomé de fuentes como el porno y las sitcoms gay, construyéndolas en mosaico, dejando que el reconocimiento de imagen sólo esté disponible para espectadores que recojan y desdoblen las mantas”, advierte el autor, cuyas obras forman parte ahora de la exposición colectiva internacional “Cuir”, que se puede ver hasta marzo a través de las plataformas digitales de Isabel Croxatto Galería.

 

 

Ojetos de transición: obra de Aaron McIntosh (EE.UU.)

 

El montaje cuenta con la curatoría de los artistas argentinos Leo Chiachio y Daniel Giannone, quienes, a través de su selección de obras, buscaron construir una “constelación transgeneracional” de creadores cuyos afectos personales se mueven fuera de la norma heterosexual. En el título de la muestra se utiliza la palabra “cuir como una hispanización del término anglo queer (raro), denominación que originalmente tuvo un carácter peyorativo y que la comunidad LGBTQIA+ adoptó como propia, modificando el significado del vocablo para transformarlo en un símbolo  de empoderamiento y de resistencia.

 

 

OTRAS SENSIBILIDADES

Entre los artistas participantes se encuentran cultores de técnicas como la fotografía, la performance, la pintura, el video, el dibujo y el arte textil, provenientes de países como Brasil, Chile, Francia, Estados Unidos y Argentina. El guión establecido por Chiachio y Giannone entrelaza las diversas propuestas para generar una “constelación familiar en el arte”, ofreciendo un despliegue de temáticas que va desde la construcción de identidades y la noción de familia queer hasta el erotismo, la sensualidad, los valores plásticos y los criterios formales de cada generación.

 

“A la hora de elegir a los, las y les artistas, nos fijamos en sus maneras de construir identidades, que se ven reflejadas conceptualmente en las maneras en que trabajan los materiales y las técnicas, planteando la idea de que es posible hacer que los mismos materiales también se vuelvan queer”, dice Chiachio, cuyas obras, desarrolladas junto a Giannone, también forman parte de la muestra.

 

 

Napoléon Bonaparte, encarnado por la artista argentina Cristina Coll.

 

“Hay otras sensibilidades, otras maneras de ver el mundo y de construir la sexualidad, otras maneras de construir esas identidades. Esta es una muestra no binaria, y eso es importante en los momentos que estamos viviendo porque nosotros siempre decimos que hay que seguir luchando y seguir diciendo que en cualquier momento se toman decisiones en el mundo que hacen que nos quiten derechos. Buscamos que el arte sea testimonio de lo que está sucediendo, no podemos divorciar el arte de la vida”, agrega Chiachio.

 

 

Videoperformance del artista chileno Juvenal Barría. 

 

 

UN MUCHACHO COMO YO

El tema de la construcción de identidad es explorado en forma cruda y al mismo tiempo humorística por la sexagenaria artista argentina Cristina Coll, quien exhibe un videoclip donde juega con la figura del cantante Palito Ortega. La autora, en su infancia, fue admiradora de ese intérprete y más tarde, al llegar a la adultez, desarrolló sentimientos encontrados en relación con quien fuera su ídolo. En su pieza audiovisual, utiliza las canciones “Un muchacho como yo” y “Una chica como tú”, mostrando diversos planos de un cuerpo humano que baila al ritmo de esos viejos éxitos, creando, a través de los distintos encuadres, un contrapunto con los mensajes que se entregaban a través de las letras.

 

La misma autora exhibe, también, su videoperformance “Errores” (2011), donde asume el protagonismo interpretando el rol de Napoleón Bonaparte, mostrando al genial militar en su faceta doméstica. Al principio aparece haraganeando en su cama, sin deseos de levantarse, hasta que un criado le sirve desayuno y le trae sus ropas. Las imágenes del genial militar se mezclan con fragmentos de la película “Desirée” (1954) y, según ha explicado Coll, el objetivo de ese proyecto era explorar el tema de la impaciencia. “Hoy, donde la poca paciencia es una cualidad humana, apuremos a Napoleón para que se vista más rápido”, explicó la artista en su momento.

 

Obra del artista Gabriel García Román (México/Estados Unidos)

 

Situado en una generación mucho más reciente, el argentino Franco Mehlhose, de 31 años, presenta la fotografía de una banana que descansa en un estuche de seda rosa. Tomada contra un fondo negro, la imagen funciona como la encarnación de una dulce inocencia que está a punto de entrar en contacto con los rigores del mundo. La idea para esa composición fue inspirada por la lectura del “Manifiesto contrasexual de Paul B. Preciado, donde se plantea la separación entre el sexo y el género, dos conceptos independientes que, de acuerdo a ese autor, son unidos a la fuerza a través de un “contrato social” impuesto por las fuerzas heteronormativas. De esa manera, se daría origen a una versión oficial que queda impresa en los cuerpos como si fuera una verdad biológica.

 

 

Fotografía del artista argentino Franco Mehlhose

 

Otros artstas incluidos en el montaje son Joey Terrill (Estados Unidos), Rodrigo Mogiz (Brasil), Juvenal Barría (Chile), Max Colby (Estados Unidos), Sebastián Calfuqueo (Chile) y Curtis Putralk (Chile/Francia). El trayecto virtual de la exposición ha sido desarrollado por el colectivo interdisciplinario deeptime.art, y realizado con el aporte de ProChile.

 

En el videoclip promocional de la muestra se utiliza música disco de los años 70, estilo que simboliza el espacio común de la pista de baile, un ámbito abierto a todos aquellos que, a esas alturas del siglo veinte, aún estaban excluidos de la hegemonía masculina, binaria y heterosexual. En ese contexto represivo, marcado por la discriminación y la homofobia, se produjo la llegada en masa de una diversidad femenina, gay, afro y latina que, al encontrarse en un ambiente de luces de colores, bajo una bola de espejos, pudo al fin celebrar moviéndose al compás de himnos subversivos llenos de drama, dolor, reflexión y resurgimiento.

 

                              

Obra textil del artista argentino Marino Balbuena.

                              

“El poder trasladar la experiencia que tenemos de la revolución que la música vivió hace años, con la aparición del videoclip, nos permite recrear o ilustrar un discurso para volver a acercarnos de alguna y otra forma a aquella época. La experiencia presencial es irremplazable, pero este formato de exposición virtual viene a ampliar el mundo de las posibilidades para reencontrarnos, tal como lo hacíamos en una inauguración o en la pista de baile”, comentan los curadores de “Cuir”.

 

Isabel Croxatto, directora de la galería, hace notar que, “en estos tiempos de aislamiento, trabajar en un proyecto colectivo con artistas que residen en distintas partes del mundo ha sido refrescante y esperanzador.

 

Agradezco la generosidad de Leo y Daniel, y de todos los artistas participantes, quienes aceptaron nuestra invitación en tiempos tan complejos, por atreverse con esta apuesta fuera de lo convencional”, concluye la galerista.

 

 

 

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