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Después de 70 años, “Hijo de ladrón” vuelve a la cárcel

Publicada originalmente en septiembre de 1951, y relegada por décadas al soporífero ámbito de las lecturas escolares, la novela más conocida de Manuel Rojas celebra su septuagésimo aniversario con una lectura colectiva que será protagonizada por gente que cumple condena en recintos penitenciarios.

Por: Rodrigo Castillo Richards

Viernes, 29 de enero de 2021

 

LA LUCHA POR LA LIBERTAD

En 2002, el popular escritor Alberto Fuguet publicó un artículo en el que se quejaba de una situación que todo el mundo percibía y que la mayor parte de la población aceptaba como algo ya irremediable: “Hijo de ladrón”, la novela más conocida de Manuel Rojas, Premio Nacional de Literatura 1957, llevaba décadas relegada al ámbito colorido e inofensivo de las lecturas escolares.

La obra, en efecto, había sido víctima de nefastas políticas culturales que la sometieron a sucesivos lavados de imagen, borroneando su aura marginal, obrera y filo-anarquista. Ello, sumado a la canonización paralizante de que fue objeto en el ámbito educativo, terminó por sepultarla en una nebulosa categoría de librito insípido, sensiblero y bienintencionado.

“Rojas, por desgracia, ha sido emasculado por profesoras que se deleitan con que sus novelas, a pesar de transcurrir en los sitios más sórdidos imaginables, no contengan palabras soeces o escenas de alto calibre”, reclamaba el narrador y cineasta, para concluir su texto con una auténtica arenga: “Ya es hora de que los propios escritores chilenos rescaten a Rojas y lo saquen de las aulas y lo lleven a las cárceles, prostíbulos y bares de mala muerte desde donde nunca debió haber salido”.

El llamado de Fuguet no cayó en el vacío, al parecer, porque este año, cuando se conmemora el septuagésimo aniversario del relato que marcó un antes y un después en las letras locales y continentales (el volumen se publicó originalmente en septiembre de 1951, editado por Nascimento), la Fundación Manuel Rojas prepara una serie de festejos que incluye una lectura colectiva de “Hijo de ladrón” cuyos protagonistas serán, precisamente, personas que cumplen condenas en diversos recintos penitenciarios del país.

 

“La lectura colectiva a cargo de reclusos y reclusas se grabará en video y debería estar lista para su difusión en septiembre próximo, que es el mes en que celebramos este aniversario. Será una actividad que tendrá una enorme connotación, porque la novela se inicia con la salida de la cárcel de Aniceto Hevia, el joven protagonista, y eso no es casualidad”, dice Jorge Guerra, presidente de la Fundación.

Y agrega: “Dentro de las múltiples lecturas que ofrece una obra como ‘Hijo de ladrón’, prevalece y destaca la idea de libertad como un derecho de todos los seres humanos, quienes deben luchar por conquistarla. El presidio es un espacio con sus propias leyes e incluso con su propio tiempo, que el sistema ha establecido para aquellos que se han salido del ‘establishment’, contraviniéndolo o rechazándolo. Muchos personajes rojiianos se destacan por dar un paso al costado y marginarse de aquel sistema y reunirse con otros que han hecho lo mismo, creando entonces comunidades al margen”.

-Llevar esta novela de Rojas al mundo de la cárcel, 70 años después de su aparición original, contribuye a que el texto recupere el carácter con que fue concebido y escrito, ¿verdad?

-Claro, y eso responde en gran parte a la formación anarquista del pensamiento de Rojas y que encontramos presente en muchos de sus escritos: novelas, cuentos, ensayos e, incluso, poemas. Queremos que sean las voces de esos marginados y castigados los que nos recuerden las palabras siempre vigentes de la novela, creando una dicotomía o paradoja entre libertad y prisión que nos lleve a pensar en que no solo hay que estar tras las rejas para que hoy una gran mayoría se sienta «encarcelada» por leyes y convenciones que, como dice Rojas, «los limita, los empequeñece, los reduce y los inmoviliza».

-Imagino que no será fácil conseguir todos los permisos necesarios para realizar la lectura colectiva que se planea hacer. ¿Cómo les ha ido hasta ahora con esas gestiones?

-Esta actividad, evidentemente, implica una logística y trámites de cierta complejidad en los que ya estamos trabajando. Es probable que para simplificar nos remitamos a fragmentos de la obra a partir de una selección que hizo el propio Rojas en su libro ‘Antología autobiográfica’ (1962) y que no desmerecen en nada el contenido y compresión de esta gran novela. Hemos tenido una excelente recepción en las personas que trabajan al interior de nuestras cárceles y esperamos que todo resulte muy bien.

 

 

VIVIR FUERA DEL RADAR

El especialista Ignacio Álvarez, quien estuvo a cargo de la completísima reedición de “Hijo de ladrón” que Tajamar Editores lanzó al mercado en 2018, cree que la percepción popular de la novela “claramente ha cambiado” en las últimas décadas y que ya no lleva el estigma soporífero y descafeinado de las lecturas escolares obligatorias.

 

“Yo diría que un primer momento de recuperación pública de esta obra es el que se ha venido dando desde el año 2000 en adelante, acompañando los intentos de transformación social que hemos ido articulando los chilenos”, comenta el investigador y académico.

 

“Aunque suene tópico decirlo, parte de ese olvido en que el libro cayó durante tanto tiempo es responsabilidad de las políticas culturales de la dictadura, que sacó a ‘Hijo de ladrón’ de las lecturas recomendadas y que propició luego una versión ‘existencialista’, despolitizada de la novela. Pero Manuel Rojas siempre ha tenido incondicionales que pasaron esa noche leyéndolo igual, sea desde la militancia política o desde la militancia literaria”, añade.

 

-A propósito de los “intentos de transformación social” que mencionas, ¿qué connotaciones adquiere el aniversario 70 de “Hijo de ladrón” en el Chile post estallido/despertar social? Pregunto esto porque la novela muestra desde dentro un mundo de personas que están excluidas de la sociedad y que por lo tanto, si existieran hoy, estarían entre los grandes perjudicados por la desigualdad económica.

 

-Creo que todos los que nos hemos acercado a la obra de Manuel Rojas hemos sentido que, al menos desde 2006, su mirada ha conversado cada vez más claramente con nuestro presente. Tiene que ver con la experiencia del Aniceto joven, por cierto, su marginación de toda institución y su conciencia de la violencia que los órdenes jerárquicos ejercen sobre las personas.

 

-Si los personajes de Rojas hubieran vivido en el Chile de 2019, probablemente muchos de ellos habrían participado en las protestas. Y los habrían catalogado como simples delincuentes o vándalos, pese a que varios eran obreros y artesanos muy cultivados y políticamente comprometidos.

 

-Cuando los medios de comunicación hablan de ‘anarcos’ o ‘anarquistas’ como sinónimo de delincuentes vulgares o de nihilistas adictos a la destrucción, cualquiera que haya leído ‘Hijo de ladrón’ siente cierta irritación. Rojas nos ha enseñado que por fuera del radar de las instituciones hay una vida rica, intensa, humanamente desafiante, compleja y que solo a veces y sintomáticamente se topa con la violencia. Por otro lado, ‘Hijo de ladrón’ no se trata solo de un joven libertario de veinte años; es también la mirada del Aniceto mayor que, treinta años después, relata su historia. Esa distancia entre el narrador mayor, culto, conocedor de la novela moderna, y su versión joven e inexperta implica una evaluación, una distancia que implica una mirada política nada de cándida. Hay mucha riqueza en la novela.

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